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María llegó a Baitoa, desde los el entorno de Los Limones
a principios de los años cincuenta del siglo pasado. Llegó
vendiendo pollos y de ahí su nombre.
Más tarde fué vendedora de Billetes y Quinielas, un oficio
para hombres y, en ese aspecto fué pionera en lo que hoy llamamos
liberación femenina.
Pero lo de María era una lucha por la subsistencia. Y sobre todo
de su dignidad como mujer.
María tenía una prole numerosa que se encuentra dispersa
por los alredores de Baitoa, San José y Santiago : Mateo,
Andrés, Vicente, Agapito , Agustina y Juan. Sus hijos podían
haber sido y, son, resabiosos como ella, pero de ella heredaron la
honestidad acrisolada que dignifica. Porque con la honradez, María
no comía cuentos.
Sabemos que su marido se llamaba Mateo, igual que su hijo Mateo, pero aquel
nunca bajó a Baitoa. A modo de chanza los baitoeros decían
que María era demasiado mujer para ese hombre. Pues cuando María
no tenía que llevarles a su prole y su marido, buscaba a miembros
de familias en Baitoa para, como ella decía nunca le fallaron.
María tomo la prevención de hacer bautizar sus hijos por
las familias que le protegían en Baitoa. Nos consta. Pero, es
bueno recordar que María podía recurrir a pedir cuando
se llegaba a los extremos.
No tenía necesidad de ello. Pues, si sus múltiples
menesteres no eran suficientes se dedicaba a lavar pailas o cocinar
en cualquier casa que le acogiese por las últimas horas del
día.
Si llegaban visitas de fuera a alguna casa de Baitoa ya María lo
sabía y se presentaba de madrugada sin que nadie le llamase y se
hacía indispensable.
Como decíamos anteriormente María la Pollera fue vendedora
de Billetes - y rifera, cuando en época de Trujillo era este
un oficio muy arriesgado- y por problemas de competencia se fué
a los puños con Titín también del mismo oficio.
Dijimos que María y Titín se fueron a los puños,
pero no fue así como terminó la trifulca. María
recurrió a un truco, que había aprendido de su madre
Chencha, y que por poco hace que Titín perdiera la virilidad
si los baitoeros presentes no los apartan. (Dejamos a la imaginación
del lector la descripción del truco manual a que hacemos
mención , pero de que María apretó, apretó,
pues los alaridos de Titín no dejaron dudas al respecto.
Fué la única vez que vimos a María llorando.
Pero debemos hacer constar que sus lágrimas antes que por la
humillación pasada se debía a la preocupación
de ir a cárcel y tribunal y dejar su familia sin su ayuda.
Los Baitoeros comprendieron el problema y evitaron percances mayores
condenando a Titín a una multa que entre todos pagaron y a que
hiciese la paz con María.
Carmen Rodríguez nos narra algunas anécdotas de María
que desconocíamos.
Por ejemplo, no sabíamos que María llegó a
participar en la competencia del "Palo Encebao" durante la
celebración de las fiestas patronales, suponemos que no
con muchos exitos, pero para nosotros debemos suponer que ninguna
otra mujer ha participado en esta ruda competencia.
Llegamos a ser testigos de que en unas fiestas patronales María
como única mujer compitió por el premio que conllevaba
ganar las carreras de velocidad alrededor de El Poblado.
Debemos constar que María como rifera y vendedora de billetes
fue muy exitosa. Pues, nadie como ella tenía una
interpretación a cualquier tipo de sueño. Claro que sus
propios sueños sólo eran interpretados los Lunes
después que había pasado el sorteo de La Loería.
Finalmente debemos recordar que María sólo tuvo una hija.
Sus demás vástagos fueron varones. Este hecho la hizo experta
como consejera en lo que respecta al método seguro para escoger
el sexo del futuro hijo.
Según ella Agustina, su única hija, fue hembra
sólo por el hecho de
que Mateo la requirió en cuitas de amor en una noche donde
ella no estaba dispuesta y Mateo obtuvo su propósito forzando
la situación, Por tanto, decía ella cuando la mujer
estaba gustosa sólo podía concebirse un varon.
Y lucía magistral cuando lo decía
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