NOSTALGIA DE BAITOA
La vida de Baitoa, como la de todas la comunidades del planeta, transcurre
alrededor de encuentros y acontecimientos que le dan el sello que la ha de
caracterizar.
Por el matrimonio, se sellan vínculos entre miembros de la sociedad
y los mismos darán lugar a una sociedad remozada.
El baitoero llegó a ser un pueblo de emigrantes. Se casó en
Nueva York, en Santiago, pero sobre todo, si permació en su
tierra juró votos de eterno amor en su Iglesia.
Ahora presentamos algunas fotos de algunas muestras de tales matrimonios
ocurridos en en un lapso de más de 40 años
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La Juventud y la Belleza
La Juventud de Baitoa siempre ha sido sana. Como parte de esta juventud
consideramos también a aquellos hijos y nietos de baitoeros que
emigraron a tierras y ciudades lejanas.
Pues los vínculos con su lar nativo nunca fue roto.
La belleza de nuestras chicas, plasmada en fotos, nos lleva a esa
dorada de nuestros eternos amores. Aquellos que nunca se olvidan
La Familia
También presentamos algunos recuerdos, a nuestro parecer notables.
Por ejemplo cuando en la vieja vivienda hogareña y alrededor de su
padre Mon Pineda se reune, por los años setenta, con todas sus
hijas
Lo Típico
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Un rancho para recolectar las sartas de hojas de tabaco
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Un reconocimiento de Agustín Fernández a Capataz
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Genaro Sánchez y Marzo
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Marinita Pérez
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Una reunión en casa de Doña Luba
Son todas imágenes típicas de Baitoa
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El éxito de comer Helado
Una foto, olvidada quizá, nos muestra al actual Magnífico
Rector de la Universidad Autonoma de Santo Domingo en los momentos que,
en los años 70 del siglo pasado, disfrutaba en Suecia un
magnífico helado en todo un ambiente internacional y de trabajo.
El arte de comer helado, de entonces, puede explicar el éxito - y
no lo decimos nosotros- de Porfirito en su paso por la silla inclemente
del rectorado
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